Polémico estudio dice que a hijos de familias adineradas les afecta más el divorcio de sus padres

¿Puede un quiebre matrimonial afectar más a un niño si su familia es de más ingresos? Según un controversial estudio esto sí sería cierto, dejando varias dudas en el camino sobre qué cosas influyen en la conducta de un menor que enfrenta un divorcio.

Nuestros hallazgos sugieren que los cambios en la familia afectan el comportamiento de los niños en familias de mayores ingresos, más que en los de familias de más bajos ingresos, para bien y para mal”. Esa fue la declaración de Rebecca M. Ryan, autora de un estudio que, tal como dicen sus palabras, concluyó que las separaciones conyugales parecen influir más en los menores que provienen de entornos más adinerados.

Según la hipótesis de la investigación liderada por Ryan, y que fue hecha en conjunto por la Universidad de Georgetown y de Chicago, la razón de sus polémicos hallazgos se basan en que tras un divorcio, los ingresos familiares y calidad de vida a la que estarían acostumbrados los niños de núcleos con más ingresos, cambiarían de manera más notoria.

De hecho, dado el alto porcentaje de familias estadounidenses adineradas, que tienen como sostenedor al padre en el hogar, un divorcio podría significar para un niño no solo ver el cambio de estructura en su familia, sino que también una mudanza o un traslado a otro colegio, provocándole ansiedad y afectando su comportamiento.

Según el sociólogo Giorgio Agostini, tales conclusiones podrían tener un grado de verdad, dado el cambio que experimentaría una familia de altos ingresos después de una separación, en cuanto a su calidad de vida y costumbres habituales.

Sin embargo, el sociólogo da otro dato no menor: “En Chile al menos, es muy frecuente que cuando es la mujer la que se quiere separar, el hombre la sancione con lo económico y tienda a disminuir significativamente la pensión familiar, casi por venganza. En cambio, cuando es el hombre el que se quiere separar, habitualmente siente una mayor responsabilidad de no bajar el nivel con respecto al estándar de vida de la señora y, sobre todo, de los hijos”.

La situación que puede experimentar un menor tras un divorcio, según  el estudio estadounidense, podría verse mejorada cuando el padre con el que vive vuelve a encontrar una pareja que se suma al núcleo familiar, al entregarle una aparente imagen de retorno de la normalidad. Sin embargo, según el estudio, este avance también sería más significativo en niños de familias con mayores ingresos.

La edad de los niños estudiados también influyó para considerar cuándo una separación les afectaría más. En el caso de los menores de 5 años, un divorcio pareció ser más influyente en su comportamiento. Y, en cuanto a los beneficios que podría traer un padrastro o madrastra, éstos fueron mayores después de los 6 años.

“Tanto el contexto económico como la edad de los niños son importantes de considerar, para comprender los efectos que tiene la estructura familiar en ellos. Si bien los recursos económicos protegen a los niños en diversas formas, los altos ingresos que puede tener una familia en un comienzo no parecen ser un factor de protección cuando los padres se separan, al menos para los niños más pequeños”, concluyó Ryan en un comunicado de prensa.